El fondo de mí ya sabía cuál
sería la reacción de “Andrés”, pero no lo quería creer.
Él fue mi primer y único novio.
Con él perdí mi virginidad. Y cuando llevábamos poco tiempo de ser novios,
quedé embarazada. Él quería que lo tuviéramos y nos casáramos, yo estaba
indecisa. Una tarde, estábamos en su casa, él se levantó al baño. Dejó su
celular en la cama, junto a mí. El celular se iluminó y leí “Mensaje recibido”.
No sé qué cosa dentro de mí, me dijo “lee el mensaje”.
Abrí el mensaje. Lloré. Se estaba
hablando con su ex novia. Cuando se suponía, nos casaríamos y amaba al bebe que
tenía en mi vientre. No espere a que regresara del baño, dejé su teléfono con
el mensaje abierto sobre su cama; para que él se enterara de que lo había
visto. Tomé mi bolsa y salí corriendo de su casa.
Le había platicado ya del
embarazo a una amiga, que me hablo del Cytotec. No sé porque pero tome un taxi
a su casa. Llegue y ella estaba ahí. Se sorprendió al verme llorando. Le conté
lo de los mensajes. Y me dijo: “Te lo dije. Andrés es así.”. Busqué mi cartera
y le di $700 pesos (lo que costaban 8 pastillas de Cytotec). Fue a su cuarto y
me las entrego en un frasco azul. Me explicó cómo usarlas y respondió mis
dudas. Me fui a mi casa. Cuando llegue,
mire mi celular y tenía varias llamadas perdidas y mensajes de él, no le
contesté.
Me encerré en mi cuarto el resto
de la tarde, lloré sin consuelo; por su traición, por mi bebe… Me decidí. A las
10 de la noche introduje la primera dosis.
No dormí. A las 2am el me marcó, y decidí contestar. Intentó explicarme
lo de su ex. Yo no escuche nada, solo alcancé a decirle que ya era muy tarde.
Que había comprado y usado Cytotec. Se encolerizo.
Perdí ese bebe, que ni un mes
tenía en mi vientre, fue duro, pero sin llegar a ser traumático. Él no lo tomo
bien. Hasta hace poco aún me reclamaba que le hubiera “matado a ese primer bebé”;
por eso no entendía su negativa en tener a este bebé que llevaba dentro.
Busqué y encontré el misoprostol,
que para mi sorpresa ya se vende sin receta y sin tanta complicación. Conseguí
28 tabletas a $540 pesos mexicanos, algo así como 28 dólares americanos. ¡28
tabletas a 28 dólares! Cuando he visto en páginas que lucran con la necesidad
de las chicas más jóvenes, donde les venden las dosis hasta en $2,000 pesos…
Pero bueno ese ya es otro tema. Lo importante es que yo a mediados del mes de
febrero tenía mi caja de misoprostol.
Se lo comunique a Andrés. Me dijo un discurso tan digno de
él. Que no me sintiera culpable. Que él me “amaba”, y que no había cosa en el
mundo que más deseara que otro hijo conmigo, pero que tenía que entender que en
estos momentos, por su trabajo, no podía estar viviendo con nosotros. Y que él
no quería que pasara mi embarazo sola, y cuidando a nuestra niña. Que
entendiera por favor. Que más adelante tendríamos los bebes que yo quisiera…
BLA, BLA, BLA…
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